Todas las calles son distintas. También los ruidos y los olores son diferentes. Hasta la basura que se arremolina en las esquinas tiene sus peculiaridades.
A pesar de todo, me miran, de otra forma, pero me miran: escudriñan mi silueta a través de los cristales oscuros; clavan en mí sus ojos vidriosos y cansados; soñolientos, se vuelven indiferentes y siguen dormitando para, de vez en cuando, volver a lanzarme descaradas miradas por encima de sus anteojos.
Aquí todo es distinto: el aire, los coches y hasta los perros callejeros; el gas de la Coca Cola y el que sale de los mecheros.
Hoy todo es distinto en la ciudad de los zombis.
A pesar de todo, me miran, de otra forma, pero me miran: escudriñan mi silueta a través de los cristales oscuros; clavan en mí sus ojos vidriosos y cansados; soñolientos, se vuelven indiferentes y siguen dormitando para, de vez en cuando, volver a lanzarme descaradas miradas por encima de sus anteojos.
Aquí todo es distinto: el aire, los coches y hasta los perros callejeros; el gas de la Coca Cola y el que sale de los mecheros.
Hoy todo es distinto en la ciudad de los zombis.
1 comentarios:
el gas de la Coca Cola y el que sale de los mecheros.
empatizo. saboreo y huelo.
abrazos.
d.
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