Publicado en La Opinión (5/6/2011)
Recuerdo como de niño, al caminar desde Orejones a Viriato, siempre buscaba la curvatura de la espalda encorvada bajo una túnica de bronce y me asomaba para observar su boca abierta en medio de aquel rostro verdoso. Un rostro afilado que sobresalía tanto como las dos campanas que colgaban de sus muñecas. Recuerdo también, como durante muchos años creí que aquella escultura no era si no el mismísimo encapuchado que avisaba de que el momento de la espera había terminado. Porque para mí, Barandales siempre había sido el mismo: un ser místico y callado, una escultura que cobraba vida durante unos pocos días al año para atravesar las calles de Zamora con el tañer de sus campanas. Hasta que un día Barandales me sirvió una Coca-Cola en un bar de la Avenida de las Tres Cruces y comprendí que, Alberto Villacorta, vivía bajo pseudónimo desde hacía muchos años.
Recuerdo como de niño, al caminar desde Orejones a Viriato, siempre buscaba la curvatura de la espalda encorvada bajo una túnica de bronce y me asomaba para observar su boca abierta en medio de aquel rostro verdoso. Un rostro afilado que sobresalía tanto como las dos campanas que colgaban de sus muñecas. Recuerdo también, como durante muchos años creí que aquella escultura no era si no el mismísimo encapuchado que avisaba de que el momento de la espera había terminado. Porque para mí, Barandales siempre había sido el mismo: un ser místico y callado, una escultura que cobraba vida durante unos pocos días al año para atravesar las calles de Zamora con el tañer de sus campanas. Hasta que un día Barandales me sirvió una Coca-Cola en un bar de la Avenida de las Tres Cruces y comprendí que, Alberto Villacorta, vivía bajo pseudónimo desde hacía muchos años.
Ayer falleció, a los 55 años, el que sin duda era uno de los rostros que más recuerdo de mi infancia. Rostro, manos, campanas y tela. La imagen de mi Semana Santa zamorana por excelencia, y aunque otros hayan estado antes y muchos otros estarán después, el Barandales de mi infancia siempre será él. Adiós, Barandales.

1 comentarios:
para los catolicos fue el momento que escojio para irse y para los que no lo somos tanto podia estar una semanasanta mas tocando esas sus campanas
Publicar un comentario en la entrada